Seguridad de la vacuna de Pfizer/BioNTech – estudio en la población

A pesar de que los ensayos clínicos demostraron que las vacunas eran seguras, es necesario seguir monitorizando los efectos adversos que pueden ir apareciendo. Hay efectos adversos tan poco comunes que a veces, por pura probabilidad, no se ven en los ensayos clínicos .

En Israel – 884,828 personas en el grupo control y otras 884,828 distribuidas en en grupo vacunados. Se compararon efectos secundarios en vacunados y no vacunados y, por otro lado, vacunados e infectados.

Comparando vacunados con infectados:

SOURCE: N Engl J Med 2021;385:1078-90.
DOI: 10.1056/NEJMoa2110475

Los números representan el riesgo / 100.000 personas de padecer estos eventos adversos. Los números positivos representan un incremento del riesgo.

  • La vacuna aumenta el riesgo de Herpes Zoster y Linfadenopatía con respecto a la COVID19.
  • La COVID19 aumenta el riesgo de fallo renal grave, arritmia, trombosis, miocarditis, pericarditis, embolismo pulmonar, infarto de miocardio.
  • La apendicitis parece darse en números parecidos en ambos grupos

Comparando vacunados y no vacunados

SOURCE: N Engl J Med 2021;385:1078-90.
DOI: 10.1056/NEJMoa2110475

La vacuna aumenta el riesgo de padecer miocarditis, parálisis de bell, apendicitis y linfadenopatía si lo comparamos con individuos que no han sido vacunados. Esto es esperable ya que cualquier medicamento aumenta el riesgo de efectos adversos si se compara con una población que no recibe ese medicamento. Todos los medicamentos tienen riesgo de efectos adversos. En un contexto de pandemia, los beneficios superan los riesgos.

Conclusiones:

Los eventos adversos más comunes por la vacuna de BioNTech/Pfizer fueron:

  • Miocarditis: 90,5% de los casos reportados fueron hombres; la media de edad 25 años. Se produjo después de la segunda dosis
  • Linfadenopatía: se produjo tanto después de la primera como la segunda dosis
  • Herpes zóster y parálisis de Bell, la segunda podría ser consecuencia de la primera.

Una persona no vacunada está expuesta a la infección con síntomas – infectarse es esperable en una situación de pandemia. La infección por Sars-COV-2 es de por sí un factor de riesgo para tener miocarditis, con un riesgo mayor que la vacunación.

Limitaciones:

  • Es un estudio retrospectivo. Las personas estudiadas se asignaron en los diferentes grupos en función de si habían recibido o no la vacuna. Esto puede enmascarar diferencias. Los estudios con más peso son los ensayos clínicos porque se diseñan  específicamente para un objetivo concreto, y en este sentido son más exhaustivos. Pero, no incluyen tanta población.
  • Sanitarios y personas mayores en residencias fueron excluidos. Esto puede ocasionar que tanto efectos adversos como efectos muy graves de la COVID se infravaloren, ya que es en este gripo de población mayor donde más se dan.
  • Es posible que la gente se autoexplore más después de recibir la vacuna, de manera que los diagnósticos aumenten sin tener que estar directamente relacionados con la vacuna.

Bibliografía

Safety of the BNT162b2 mRNA Covid-19 Vaccine in a Nationwide Setting:

  • N Engl J Med 2021;385:1078-90. DOI: 10.1056/NEJMoa211047
  • ¿Necesitaremos una tercera dosis?

    Una dosis de recuerdo consiste en volver a inmunizar al organismo para que vuelva a prepararse para luchar contra esa infección. En otras palabras, seguir aumentando el ejército de soldados que ya tiene, por si estos no fueran suficientes. Recuerda que el sistema inmune tiene dos tipos de soldados: los anticuerpos y las células inmunitarias. Ambos son importantes.

    Ya hay estudios que comparan los niveles de anticuerpos en personas con dos dosis y en personas con tres dosis.

    Otros estudios, observacionales, han concluido que sí sería necesario en personas mayores de 60 años.

    Una comparativa publicada en The Lancet concluye:

    Hay que tener en cuenta, como siempre, el balance beneficio / riesgo y varios factores:

    No hay actualmente ensayos clínicos – estudios clínicos diseñados con el objetivo de comparar sistemáticamente esto.  Los estudios observacionales (como el de Israel) no tienen tanta robustez científica.

    Los estudios comparativos de niveles de anticuerpos no tienen por qué predecir la protección de una vacuna. Las células inmunitarias defensoras no se pueden medir, y el hecho de que no haya anticuerpos no significa que no haya protección.

    El administrar una tercera dosis sin la suficiente evidencia científica podría causar más rechazo a las vacunas. La aparición de eventos adversos graves en personas que ya han sido vacunadas con dos dosis y que no corren peligro por COVID19 no está justificada por ahora.

    A pesar de que las personas vacunadas no impidan la transmisión al 100%, son las personas no vacunadas las responsables de la gran parte de la transmisión. Por tanto, la aparición de nuevas variantes seguirá produciéndose si hay muchas personas no vacunadas.

    Aunque disminuya algo, las vacunas son efectivas contra todas las variantes que hasta hoy conocemos. No es correcto comparar títulos de anticuerpos solo.

    Lo más importante es que las vacunas lleguen a países donde aún no han llegado, para frenar la aparición de variantes e impedir la transmisión.

    Bibliografía

    • Considerations in boosting COVID-19 vaccine immune responses Krause, Philip R et al. The Lancet.
    • Protection of BNT162b2 Vaccine Booster against Covid-19 in Israel. NEJM.
    • SARS-CoV-2 Neutralization with BNT162b2 Vaccine Dose 3. NEJM

    Actualización de variantes, mutaciones y eficacia de las vacunas

    ¿Qué es una variante?

    Todos los virus contienen información genética en forma de ADN o ARN. Los coronavirus, lo hacen en forma de ARN. Esta información se representa a modo de letras. Cuando el virus se multiplica, crea copias de sí mismo, pero puede cometer errores, que son MUTACIONES, cambiando alguna de esas letras. Esto se traduce en que la estructura de la proteína final no es exactamente igual. Un grupo de coronavirus con un grupo de mutaciones comunes se denomina VARIANTE. Si hay muchas mutaciones que hacen que el virus evolucione de una manera determinada, pasa a llamarse CEPA.

    From New York Times – Coronavirus Variant Tracker

    La aparición de nuevas mutaciones es totalmente normal. Cuanto más se propague el virus, más se multiplica y más posibilidades hay de que cometa errores. Hay mutaciones más y menos relevantes desde el punto de vista epidemiológico y clínico. Esto es una proteína de las espículas. 3 proteínas forman 1 espícula.

    From Coronavirus Variant Tracker – New York Times

    Pero, ¿qué variantes hay actualmente? Aquí, algunas.

    ¿De qué mutaciones tenemos que preocuparnos?

    Entonces,  cada variante está formada por una serie de mutaciones. Las variantes que presenten las mismas mutaciones tendrán unas características comunes.

    ¿Y las vacunas? A día 19 de abril del 2021…

    Las vacunas más novedosas (ARNm – Moderna y Pfizer/BioNTech, y virus viral no replicativo – AstraZeneca/Oxford, Janssen) tienen muchas ventajas ya comentadas anteriormente. Su gran desventaja es precisamente que solo llevan información de la proteína de la espícula, por tanto, si el virus es capaz de cambiar esa proteína al completo, estas vacunas dejarían de ser eficaces. Por el contrario, las vacunas de virus atenuado (Sinovac, Sinopharm) no tienen este inconveniente.

    La vacuna de Pfizer/BioNTech: parece funcionar contra la variante de Brasil, pero no tanto contra la variante de Sudáfrica. El 26 de Febrero, estas compañías anunciaron que ya están trabajando en una vacuna contra la variante de Sudáfrica.

    La vacuna de Moderna: parece perder capacidad de inmunización también contra la variante de Sudáfrica. El 10 de Marzo, anunciaron su estudio para una vacuna que contiene ambos ARNm (el original y el que genera la proteína de la variante Sudáfrica).

    La vacuna de AstraZeneca/Oxford: Sudáfrica paró la vacunación con ella porque la eficacia con la variante era más baja. Por ello, al ser la variante más prevalente en este país, paró la vacunación. AZ ha anunciado que ya está trabajando en una nueva vacuna para esto también.

    Nuevas variantes descubiertas hace poco:

    • Variante CAL.20C , en California: Parece que se transmite más rápidamente pero no tan rápido como la de UK. Tiene la mutación L452R que fue observada por primera vez en Marzo en Dinamarca. Aún se están llevando a cabo estudios.
    • Variant B.1526, en Nueva York. Apareció en Nueva York y tiene dos mutaciones importantes:  E484K and S477N. La mutación E484K es la mutación que ayuda a evadir el sistema inmune.

    Esto es sólo una actualización. Es importante recordar que es totalmente normal que haya variantes, tenemos que reconocerlas y saber cómo actuar. Como siempre, y desde siempre, aunque no se hubiera hablado de ella lo suficiente… la ciencia es la respuesta.

    Bibliografía:

    NYT:Coronavirus Vaccine tracker, Coronavirus Variant tracker

    Moderna website: https://investors.modernatx.com/news-releases/news-release-details/moderna-announces-first-participants-dosed-study-evaluating

    BMJ 2021;372:n597

    medRxiv 2021.02.24.21252372

    ¿Qué ha pasado con la vacuna de AstraZeneca/Oxford?

    Hace unas semanas, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) concluyó que esta vacuna no estaba asociada a mayor riesgo de eventos tromboembolíticos generales – es decir, las personas a las que se les administra esta vacuna no tienen más posibilidad de desarrollar trombos. Esto lo explicaban aquí . Sin embargo, en este mismo informe, comunicaron que seguirían estudiando unos eventos extremadamente raros: son trombos asociados a bajos niveles de plaquetas. Es importante distinguir y entender la diferencia entre que este medicamento ‘aumente el riesgo de sufrir trombosis’ , es decir, que sea un factor de riesgo para ello (como lo es el tabaco, por ejemplo), o, por el contrario, que uno de sus posibles efectos adversos sean un tipo concreto de trombos.

    A día 7 de Abril, la EMA resolvió nuestras dudas en una rueda de prensa que puedes ver aquí:

    – Los eventos asociados a bajos niveles de plaquetas sí pueden estar asociados a esta vacuna y parecen ser debidos a una activación del sistema inmune. Es algo parecido a lo que ocurre a veces con el fármaco heparina: ‘trombocitopenia inducida por heparina – HIT’.

    – No parecen estar asociados a ningún factor de riesgo específico: estos eventos han ocurrido en mujeres y hombres de todas las edades, y previos casos de problemas de coagulación no parecen aumentar el riesgo de tal evento adverso.

    Pero, ¿este fármaco no era seguro?

    Cuando se pone un medicamento en el mercado, cualquiera, se estudia el balance beneficio/riesgo. No hay medicamentos que no tengan ningún tipo de efecto adverso, pues va implícito en su funcionamiento en la mayoría de las ocasiones. Que un medicamento sea seguro significa que los beneficios son muy superiores a los riesgos. Además, lo que es importante que la población entienda es que cuando se saca un fármaco la mercado se ha estudiado en un número de población extremadamente alto para poder abarcar todos los posibles efectos adversos que pueden aparecer. Pero es muy común que aparezcan nuevos eventos adversos una vez comercializados, y no significa que los ensayos clínicos no sirvan, pero no se puede captar todo, por probabilidad. Si hay eventos que ocurren en 1 persona de 1 millón, hasta que no haces un estudio con 1 millón de personas, no se ve reflejado. Esto es precisamente lo que ha pasado con esta vacuna: se está viviendo el proceso de farmacovigilancia de cerca, cosa que nunca antes se había hecho.

    Para entender todo esto un poco mejor, vamos a analizar los conceptos.

    La palabra riesgo se define como la ‘posibilidad de que se produzca un contratiempo o una desgracia, de que alguien o algo sufra perjuicio o daño’. Es importante entender que se trata de una posibilidad y que por tanto, podemos expresarlo como casos/número total. Por ejemplo, el riesgo de morir por un accidente o lesión es de 180 por cada millón. Todos los medicamentos tienen un riesgo asociado, que viene dado – en la mayoría de los casos – por su mecanismo de acción. Ese riesgo es una probabilidad, pero lo que sí sabemos seguro es su eficacia.

    De aquí nace el balance beneficio/riesgo. Con las vacunas:

    Los beneficios probados (va a pasar seguro): protección de un 100% de la enfermedad grave, y protección muy alta frente a enfermedad moderada y leve. Además, protección de otras personas, pues la transmisión disminuye.

    Los riesgos:

    – Otros efectos adversos: después de la vacunación -fartiga, dolor muscular… son muy comunes.

    –  Trombosis con trombocitopenia: el riesgo total de que pase es de 222/34.000.000 – 0,00065% (Según los datos del informe de la EMA del 7 de Abril, con datos de UK y la UE).

    El balance beneficio riesgo depende de la población, lo expuesta que esté al virus, la edad… y también de la complicación de los casos. En este caso, son muy graves. No es lo mismo personas jóvenes con menor probabilidad de tener COVID grave que personas muy mayores con una probabilidad mayor de tener COVID grave. En el segundo caso, el beneficio es mayor. Esta es la razón por la que en UK se ha decidido que las personas < de 30 años puedan no ponerse esta vacuna. En España, esta edad es de 60 años. A pesar de esto, hay fármacos con mayores riesgos de trombosis, que están comercializados y su uso es muy habitual (ACOs) – concretamente de 500 a 1200 casos por millón de mujeres, 0,05% – 0,12%.

    Principio de Precaución

    La razón por la que en España se ha decidido no vacunar a menores de 60 años es porque se está aplicando el principio de precaución. Según este, ‘cuando una evaluación pluridisciplinaria, contradictoria, independiente y transparente, realizada sobre la base de datos disponibles, no permite concluir con certeza sobre un cierto nivel de riesgo, entonces las medidas de gestión del riesgo deben ser tomadas sobre la base de una apreciación política que determine el nivel de protección buscado‘. 

    Sin embargo, uno podría pensar que no se está aplicando siguiendo los mismos factores si comparamos con otros fármacos. Por ejemplo, si aplicáramos el principio de precaución en algunas cirugías, dejaríamos de hacerlas, porque la anestesia de por sí conlleva un riesgo. En este caso, el riesgo potencial de que ocurra es tan bajo (0,00065%!) y el beneficio es tan alto y está tan claro, que podemos estar cometiendo un error.  

    Se abre una nueva pregunta: ¿Cuántos casos nuevos de COVID y muertes puede haber debido a las vacunas que no se van a administrar?

    Según Robert Cuffe, manager de estadística, BBC: si se retrasa la vacunación de 10 millones de personas una semana, 16.000 personas se infectarían (basado en niveles de virus en UK). Si son adultos de unos 60 años, puede que 1.000 acaben en el hospital y 300 mueran; muchos más que las 10 muertes por este efecto adverso raro.

    Por otro lado, se abre la problemática de la administración de la segunda dosis a personas que ya habían recibido la primera dosis. Lo que está claro es que actualmente, no hay estudios potentes sobre los riesgos o los beneficios de administrar diferentes vacunas y con diferentes mecanismos de acción. En mi opinión, basada en la lectura y en los datos objetivos, es más seguro administrar la segunda dosis de la vacuna a personas que ya han recibido la primera, porque se conoce el riesgo y está cuantificado – y de nuevo, es mínimo. Además, los casos de eventos raros se dieron tras la primera dosis

    Lo que está claro es el mensaje de la EMA, una vez más: esta vacuna es segura y eficaz, y es necesaria para parar la pandemia. No tenemos sitio para desechar vacunas. El riesgo es tan extremadamente pequeño y el beneficio tan alto, que no desaconseja su uso en ninguna franja de edad.

    Tendremos que esperar a ver si hay algún cambio. En mi opinión, la evidencia para parar la vacunación en la situación de pandemia en la que nos encontramos no es tan alta. En menores de 30 años en los que no se había administrado una dosis, puede ser discutible ya que el beneficio/riesgo es menor. Lo que está claro es que la manera de comunicar e informar no ha sido la correcta. Un hecho habitual se ha convertido en un problema que ha llevado a cientos de personas a rechazar su dosis, lo que enlentecerá la vacunación, que a su vez pondrá a más gente en peligro. Las autoridades sanitarias son las responsables de transmitir un mensaje de calma y seguridad, son ellos los que tienen que ser los líderes de opinión – una opinión basada en la evidencia actual.

    Bibliografía

    Entendiendo (al fin) la eficacia de las vacunas

    Para entender bien este concepto, es importante tener en cuenta lo siguiente:

    • Contraer el virus: que el virus sea capaz de entrar en tu organismo. Estarás infectado por Sars-Cov-2
    • Contraer o desarrollar la enfermedad: que el Sars-Cov-2 produzca la COVID, la enfermedad, con sus signos y síntomas.

    Puedes contraer el virus (Sars-Cov 2) pero no desarrollar la enfermedad (COVID).

    La eficacia es una medida que da información sobre cuánto una vacuna disminuye el riesgo de algo. En el caso de las vacunas, se mide la probabilidad con la que la vacuna disminuye el riesgo de contraer la enfermedad. (No se mide si la vacuna disminuye el riesgo de infección o de transmisión)

    Este riesgo puede ser calculado en forma de porcentaje: un porcentaje de 0% significa que las personas vacunadas y no vacunadas tienen el mismo riesgo de contraer la enfermedad. Un porcentaje de 80% significa las vacunas disminuyen el riesgo de contraer la enfermedad en un 80%. Por tanto, no significa que de 100 personas 80 estén protegidas y 20 no lo estén, sino que esa vacuna disminuye en un 80% el riesgo de que todos los vacunados desarrollen la enfermedad.

    Además, la eficacia calculada en los ensayos clínicos,

    • Depende de la metodología seguida en cada ensayo clínico: cómo se ha calculado y qué se ha tenido en cuenta.
    • No se pueden comparar eficacias de ensayos clínicos diferentes tan fácilmente, pues la metodología seguida no es exactamente la misma.
      • Por ejemplo, la población de estudio no incluye el mismo % de personas de diferentes etnias, edades, localizaciones…
      • No todos los ensayos clínicos se han llevado a cabo en el mismo sitio, por tanto, las variantes presentes NO son las mismas.
    • Se puede calcular la eficacia respecto a diferentes cosas:
      • La eficacia respecto x la protección frente a la enfermedad en general (1). La eficacia respecto a la protección frente a la enfermedad GRAVE (2).

    Por tanto, la eficacia calculada en los ensayos clínicos nos da una idea o estimación. Es importante saber que la FDA (Food and Drug Administration) puso como objetivo que todas las vacunas tenían que mostrar mínimo 50% eficacia… es decir, que disminuyeran el riesgo total de desarrollar la enfermedad a la mitad.

    Por otro lado, la efectividad, hace referencia a cómo de bien esa vacuna protege en la población real (ya no dentro de un ensayo clínico controlado). Teniendo en cuenta otros aspectos: conservación, transporte, aceptación por parte de la población, administración, precio

    Por todas estas razones, parece no tener sentido el comparar eficacias de diferentes ensayos clínicos. La eficacia es una muy buena previsión de cómo esa vacuna se va a comportar, pero no es lo único a tener en cuenta.

    Espero que esta entrada te haya sido útil para entender un poco mejor qué significa eficacia y efectividad.

    ¡Gracias por leerme!

    Vacunas contra el cáncer

    ¿Será posible la vacunación contra el cáncer en un futuro? Lo que entendemos por vacunación comúnmente, desde luego que no. Porque conlleva la prevención de la enfermedad. Pero, recordemos que la vacunación es la activación del sistema inmune, y puede ser activa o pasiva

    • Activa: administración de un antígeno (proteína presente en un microorganismo)para que nuestro sistema inmune cree guerreros que luchen contra este
    • Pasiva: administración de anticuerpos (guerreros ya formados)

    Pero el cáncer no es un microorganismo…Las vacunas contra el cáncer no tratarían de prevenir la enfermedad, si no de activar nuestro sistema inmune para que reconozca las células tumorales y las ataque – diferenciando entre células tumorales y no tumorales.

    ¿Cómo funcionan?

    Por tanto, si conseguimos diseñar una molécula de mRNA que se transforme a un neoantígeno, podremos decirle al sistema inmune dónde atacar. Recuerda que debido a que el ARNm es muy inestable, es necesario que se encapsule en una nanopartícula!

    Si administramos esto… mejor te dejo un dibujo, se entiende más fácil

    Así, los linfocitos T se convierten en los guerreros de primera línea y van a atacar a las células del tumor!

    Estas vacunas llevan años en investigación y ya están siendo probadas en humanos. ¡Desde luego que parece una tecnología muy prometedora! Solo nos queda esperar y confiar en la ciencia. Porque #SinCienciaNoHayFuturo

    5 Razones para dejar de temer las vacunas contra el Sars-Cov-2

    Existen a día de hoy muchas dudas, bulos e inquietudes acerca de las vacunas que ya se están utilizando para tratar la COVID-19. Algunas de estas dudas son completamente entendibles, puesto que, es cierto que estas vacunas se han desarrollado de una manera más rápida que otros medicamentos. Por ello, es necesario que entendamos qué factores han cambiado en el caso de la fabricación y desarrollo de estas vacunas, con respecto a otros casos.

    En este artículo intento resolver las preguntas más comunes que pueden haber surgido.

    1. ¿Cómo es posible que el proceso haya sido tan corto? ¡Normalmente el desarrollo dura años!

    A la hora de entender el desarrollo de estos medicamentos es necesario que entendamos que estas vacunas se han desarrollado bajo circunstancias excepcionales: una pandemia mundial que está arrasando con todo a su paso – la vida tal y como la conocíamos, la economía y las relaciones sociales. En este contexto, es más fácil entender cómo ha habido ciertos factores que ya no han sido limitantes, como es el caso de la financiación.

    • La financiación para el desarrollo de estas vacunas se ha visto exponencialmente aumentada, lo que permite que haya más gente trabajando en ella y que diferentes (y muchos) grupos de investigación de diferentes partes del mundo hayan puesto su granito de arena.
    • Al hilo de esto, la colaboración de la comunidad científica – que, por otro lado, se ha centrado en esto, muchas veces, dejando de lado otros proyectos, ha hecho que el flujo de información fuera muy alto y muy rápido.
    • Por otro lado, un factor limitante y muy ralentizante es la producción. En este caso, las grandes compañías farmacéuticas encargadas de la fabricación se han puesto en funcionamiento antes de acabar con la fase III; lo que ha significado un riesgo enorme a nivel económico. Se han adelantado miles de dosis a pesar de no tener la certeza absoluta de que las vacunas fueran a ser aprobadas.

    2. Pero…¿si era un virus nuevo, cómo hemos desarrollado la tecnología tan rápido?

    El virus SARS-COV-2 era nuevo, pero, los coronavirus son viejos conocidos del ser humano. Todo el conocimiento acerca de estos virus también nos ha servido para el desarrollo de vacunas.

    Por otro lado, la tecnología no se ha inventado ahora, ni para este virus. Lo que se ha hecho es adaptar tecnologías que llevaban años en estudios, incluso que ya habían sido comercializadas o se encontraban en fases clínicas (como la tecnología de ARNm).

    3. Pero…¡serán las primeras vacunas de ARNm!

    La tecnología ARNm se basa en hacer llegar a las células este ácido nucleico, el ARNm, que se descodifica y se transforma a una proteína del virus. Esta tecnología ha sido posible gracias al desarrollo de la nanomedicina que se basa en el uso de nanopartículas para el transporte de fármacos.

    La nanomedicina viene siendo estudiada desde hace décadas, y la tecnología de ARNm no es nueva.

    Estas vacunas serían las primeras comercializadas, pero no las primeras probadas en seres humanos. Además, ya hay otros tipos de ARN comercializados.

    Por otro lado, en cuanto a seguridad, estas vacunas permiten incluir la información genética solo sobre una proteína concreta; lo que permite, además de otras cosas, la vacunación de individuos inmunocomprometidos.

    4. ¿Cómo vamos a saber si las vacunas no producen efectos adversos a largo plazo?

    Los efectos a largo plazo no se saben nada más se comercializan los medicamentos. Por eso, después de la fase III, comienza la Fase IV (farmacovigilancia), cuando se estudia todo esto. Esta fase consiste en monitorizar de cerca todos los efectos adversos, graves o no, raros, muy raros o frecuentes. Pero esto ocurre con todos los fármacos.

    ¿Significa esto que los medicamentos nada más ser comercializados no son seguros?

    No, pues la seguridad es lo primero que se estudia. Desde los modelos pre-clínicos (animales de experimentación) hasta la fase III, los estudios se enfocan en estudiar la seguridad (posibles efectos adversos, dosis tóxicas, dosis efectivas…). Todo fármaco que pase de fase III puede ser considerado seguro: no produce efectos adversos graves – su beneficio es mucho más alto que el riesgo.

    Dado que las vacunas son medicamentos que serán administrados a personas sanas, el riesgo que se corre es mínimo. Me explico: cuando tratamos a un paciente con cáncer, podemos ‘asumir’ un riesgo de efectos adversos mayor (como son los derivados de la quimioterapia), puesto que el beneficio de asumir ese riesgo es la curación de una enfermedad que puede ser mortal. Por el contrario, en este caso, los efectos adversos que se se permiten en las vacunas son mínimos, y casi siempre son debidos a la propia activación del sistema inmune.

    Por tanto, los efectos secundarios a largo plazo de estas vacunas tampoco se pueden saber, pero lo que sí sabemos es el riesgo que corremos al no vacunarnos.

    • Los estudios que se llevan a cabo indican que no hay indicios ni pruebas científicas que indiquen que pueda haber efectos adversos a largo plazo. De hecho, los efectos adversos en vacunas se suelen dar en las 6 primeras semanas después de la inmunización. Nos basamos en el conocimiento adquirido durante años y durante estos meses de pandemia.
    • Estas vacunas han pasado todos los ensayos clínicos en seres humanos, tal y como lo han hecho todos los medicamentos. De hecho, se han probado en más voluntarios que lo que es habitual; y esto es debido, una vez más, a la emergencia mundial en la que estamos sumergidos.
    • No existe el riesgo 0, pero sí un beneficio infinitamente más alto que el riesgo.

    5. ¿Podemos fiarnos de los ensayos clínicos que realizan las empresas farmacéuticas?

    En los ensayos clínicos participan no solo la empresa y los participantes, si no agencias reguladoras y organismos independientes como los comités éticos de investigación médica, que aseguran que toda la normativa se cumpla.

    Las agencias reguladoras son organismos independientes a las empresas farmacéuticas formados por comités de expertos técnicos y científicos, y son las que tienen la última palabra en cuanto a la aprobación de la vacuna. Los resultados de los estudios clínicos son públicos y los puede consultar quien así lo desee.

    Bibliografía

    ACS Nano 2020 14 (10), 12522-12537

    Nature Reviews Cancer volume 17, pages20–37 (2017)

    Nature Reviews Drug Discovery volume 17, pages261–279 (2018)

    Pharmaceutics 202012(3), 233;

    Nature 588, 205-206 (2020)

    The New England Journal of Medicine. F.P. Polack, et al.

    Nature Nanotechnology volume 15, pages646–655 (2020)

    Nature Nanotechnology volume 14, pages1084–1087 (2019)

    Bioanalysis (2011) 3(3), 333–344 

    EMA website: https://www.ema.europa.eu/en/human-regulatory/overview/public-health-threats/coronavirus-disease-covid-19/treatments-vaccines/covid-19-vaccines-development-evaluation-approval-monitoring

    ¿Cómo saben los medicamentos dónde tienen que actuar?

    ¿Te has preguntado alguna vez cómo saben los medicamentos dónde te duele? ¿Cómo es posible que, tomándome una ‘pastilla*’ por vía oral me deje sólo de doler la cabeza?

    [*aquí hago un apunte de farmacéutica. El término ‘pastilla’ no es correcto – las pastillas no son una forma farmacéutica y esta palabra proviene de una mala traducción del inglés. Son comprimidos; o en su defecto, cápsulas.]

    Sigamos… te respondo a tu pregunta de manera rápida: NO LO SABEN.

    Y aquí vine la explicación… y para ello es necesario entender cómo funcionan la gran mayoría de fármacos.

    Primero, ¿qué es un fármaco? (Uso fármaco y no medicamento porque ‘medicamento’ se considera a toda la preparación. Por ejemplo: Gelocatil® y Dolocatil® son dos medicamentos distintos pero con el mismo principio activo, o fármaco: el paracetamol)

    Los fármacos o principios activos son moléculas diseñadas para unirse sus dianas terapéuticas, que en la mayoría de casos son proteínas. Estas dianas tienen una determinada función.

    El mecanismo de acción del principio activo (cómo funciona) puede ser activarlas o bloquearlas, (a muy grandes rasgos y resumiendo MUCHO) y esto va a permitir que su función se ralentice, se pare o se active. Imagina una llave y una cerradura. La llave es es el fármaco (paracetamol) y la cerradura es su diana terapéutica (en este caso, una enzima llamada COX – no te preocupes no voy a entrar en detalles técnicos!), aquel sitio que es necesario que encuentre y al que se debe unir para abrir la puerta ( = realizar su función).

    Cuando administramos un fármaco por vía oral, éste llega al estómago y después al intestino. Como ya sabrás, las paredes del intestino están diseñadas específicamente para absorber, de manera que la mayoría de fármacos se absorberán aquí (de nuevo, estoy simplificando y resumiendo). Una vez aquí, la mayoría de la dosis administrada pasará al hígado por la vena porta (te dejo una imagen, para que no te pierdas):

    Una vez en el hígado, (como es la primera vez que el fármaco llega al hígado, este proceso se llama primer paso hepático) podrá volver al intestino (recirculación entero-hepática) o se distribuirá a la sangre sistémica – torrente sanguíneo. Como podrás entender, cuando administramos un fármaco por vía parenteral (subcutánea, intravenosa, intramuscular…) se salta todos estos pasos, así que llega más rápido a la sangre.

    Bueno, ya ha llegado a la sangre. Y, ¿ahora qué?

    Aquí viene la respuesta larga:

    Toca buscar la cerradura. El fármaco se distribuye por todos los tejidos. Dependiendo de sus características se distribuirá más o menos por ciertos tejidos, donde se encuentran las diferentes dianas terapéuticas (o cerraduras).

    Es decir, que para que un fármaco actúe donde ‘nosotros queremos’ es necesario que se distribuya por todo el organismo y encuentre su diana terapéutica en un tejido determinado. Cuando encuentre su cerradura correcta, se unirá y realizará su acción farmacológica, que tendrá como consecuencia la acción terapéutica (que disminuya el dolor o la temperatura, en el caso del paracetamol).

    Si bien es verdad que los fármacos se optimizan durante años para que sólo actúen donde queremos, es importante resaltar que a veces (en la mayoría de ocasiones, a no ser de que se trate de tecnologías más avanzadas como la nanomedicina o la medicina de precisión), esto es  difícil. Es por ello que los fármacos tendrán asociados reacciones adversas, que se deben a la acción de estos sobre otros sitios que no son su diana terapéutica (pero que son cerraduras muy parecidas, y por tanto, se unen).

    Gracias a la investigación se están desarrollando terapias cada vez más específicas y con menos efectos adversos.

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    Natural = Químico

    Natural no es más sano, más seguro ni menos químico

    Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra natural se define como: ”perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas.”

    Por tanto, como veis, la palabra natural no se refiere en ningún caso a la composición de algo, si no a su origen o procedencia. Natural es el agua, las plantas, los árboles; pero también la cicuta, las bacterias o los virus. ¿Por qué? Simplemente porque proceden de la naturaleza. Nada más.

    Normalmente, cuando usamos la palabra ‘químico’ hacemos referencia a lo sintetizado en un laboratorio, y lo asociamos con algo bastante alejado de la naturaleza. Pero esto es trememendamente FALSO. Y es precisamente en esta idea en la que se basa la ‘quimiofobia’ (que, como su propio nombre indica, es la fobia a la química..).

    Pero como el miedo viene fundado por lo irracional y lo desconocido, aquí os explico por qué dejar de tener miedo a todo lo que ”no es natural”.

    Realmente, el decir que algo es químico es simplemente describir ese algo, ya que todo lo que nos rodea, independientemente de su procedencia es químico. Nosotros somos la suma de biología y química, somos bioquímica. ¿Aún no lo entiendes? Pues verás, absolutamente todas las cosas que nos rodean están formadas por átomos que a su vez forman moléculas, que se asocian formando estructuras más grandes. Y es más, ¿sabías que el organismo no es capaz de distinguir la procedencia de esas moléculas? Te dejo esta diapositiva para que lo veas con un ejemplo.

    Si estuviéramos en un laboratorio y pudiésemos extraer la vitamina C de una fuente procedente de la naturaleza (aquí sí, natural), ésta vitamina C sería exactamente igual que la pudiésemos comprar a otro laboratorio que la sintetiza desde 0. Es la MISMA molécula. Por tanto, si queremos emplear esta vitamina C para algo en concreto (un cosmético, un antioxidante o un conservante), da igual de dónde la obtengamos: de la fruta o del laboratorio.

    Es más… ¿os imagináis que toda la vitamina C empleada en cosméticos y en industria alimentaria y farmacéutica fuera extraída de la naturaleza? ¿Creéis que eso es respetuoso con el medio ambiente? No. Por eso, sintético o artificial tampoco es peor.

    Los principios activos de los medicamentos, sean de origen natural (digoxina o taxol) o no, son también moléculas formadas por diferentes átomos. Los principios activos de las plantas medicinales, también. Por tanto, no tiene sentido hablar de natural o no natural ya que el organismo no puede distinguir si son de origen ‘natural’ o no; el organismo sólo ve moléculas y átomos.

    Aquí me gustaría hacer una apreciación y es que cuando hablamos de NUTRICIÓN, la cosa puede cambiar. Si bien las moléculas que se encuentran en las materias primas y en los complementos nutricionales son iguales; no se puede aplicar la misma regla. ¿Por qué? En nutrición importan muchas más cosas que las moléculas en sí, y es cómo incorporamos esas moléculas en nuestra dieta. Por tanto, no es lo mismo obtener la vitamina C de una fruta entera que de un complemento multivitamínico. No porque las moléculas sean distintas, sino porque las vitaminas en las materias primas y alimentos vienen acompañadas de la matriz (lo que las rodea). Ésta matriz es importante en cuanto a propiedades nutricionales.

    Espero que después de leer esto dejes de usar la palabra natural como sinónimo de sano, seguro como antónimo de químico. Te dejo esta frase de Grande Covián para visualizarlo aún más.

    Homeopatía, ¿en qué se basa? ¿tiene realmente evidencia científica?

    ¡Hola a todos!

    Uno de los objetivos de este espacio es rebatir argumentos y terapias que no han demostrado eficacia real. Una de estas terapias es la homeopatía. En este espacio explicaré en qué se basa la homeopatía, así como por qué sus argumentos están lejos de ser científicos.

    Definición de homeopatía según SEMH

    El concepto de homeopatía fue desarrollado por Samuel Christian Hahnemann, químico y médico alemán en 1808. Según la Sociedad Española de Medicina Homeopática, la homeopatía ‘es una técnica terapéutica basada en la observación clínica completa y rigurosa que conduce a la prescripción de medicamentos homeopáticos cuyas indicaciones proceden de una farmacología fundamentada por una constatación experimental que es la similitud‘. La fabricación de estos productos se realiza mediante dilución y agitación – afirmando los homeópatas que a más dilución y agitación, más efecto hace esta terapia

    Vayamos por partes…

    1. ”A más dilución, más efecto”wait, what?

    Para entender por qué éste principio es una falacia, hay que entender primero los conceptos básicos de la farmacología y farmacocinética.

    Resumiendo: Cuando administramos un medicamento por vía oral, éste llega al estómago, después al intestino, y después de pasar por el hígado, se distribuye a toda la circulación sistémica, es decir, a la sangre. Si nos imaginamos el fármaco como una llave, una vez encuentra su cerradura, se une y abre esa ‘puerta’. Para que esto ocurra, es necesaria una determinada concentración de fármaco en sangre, que viene determinada por los estudios y el desarrollo que se han hecho en ese fármaco y que han llegado a la conclusión de que se necesita X cantidad de fármaco. 

    En cuanto a concentraciones, las diluciones homeopáticas son del orden de 1 parte de compuesto diluida en 10.000 – sería una dilución 2C ; y puede haber diluciones de 30C! Como podréis imaginar, las concentraciones que se alcanzan en sangre a diluciones homeopáticas no son perceptibles por el organismo, no hay suficientes llaves para abrir esa puerta.

    En este sentido, la homeopatía viola muy claramente las leyes más básicas de la farmacología, que no solo han sido probadas en el laboratorio durante años, si no que se han ido aplicando en todos los fármacos que hay en el mercado y sobre las que se basan todos los estudios y el desarrollo de estos.

    Los productos homeopáticos suelen ser administrados por vía sublingual, lo que evita el primer paso por el hígado y pasan directamente a sangre, pero aún así, las concentraciones son tan ínfimas, que no son capaces de activar ninguna diana.

    2. ”Similar cura a lo similar…”

    Según los homeópatas, compuestos que a dosis altas pueden producir síntomas, curarían enfermedades con estos mismos síntomas si los damos a dosis muy diluidas.

    Para probar esto, Hahnemann se auto administró Cinchona, planta cuyo principio activo es la quinina (que hoy en día y, en aquel entonces, se usa para el tratamiento de la malaria. Tuvo fiebre, un síntoma característico de la malaria, y para él esto fue suficiente para probar que similar cura a lo similar. En realidad este experimento no pudo ser replicado, y seguramente esto se debiera a una reacción adversa de la propia quinina (una reacción inmunológica) que ya se ha descrito.

    Quina o Cinchona officinalis

    Creer que similar cura a lo similar es como asumir que un diabético se va a curar si le damos azúcar  ya que es el azúcar quien provoca sus síntomas… ¿qué te parece?. Esta teoría solo es cierta en la inmunización, en las vacunas, ya que exponemos al sistema inmune a un factor externo que lo estimula, pero de manera controlada. Además, curar los síntomas de una enfermedad no significa curar la enfermedad, y Hanemann solo habla de síntomas, no de origen.

    3. ”La memoria del agua…

    Si nos fijamos en la composición de un producto homeopático, nos daremos cuenta de que está formado por agua y sacarosa (según los homeópatas, como excipiente). Para explicar estas cantidades tan altas de agua, la homeopatía recurre a la llamada ‘memoria del agua’.

    Según los homeópatas, el agua tendría la propiedad de acordarse de las propiedades terapéuticas de un determinado compuesto una vez que ha estado en contacto con él, relacionándolo con la agitación. Sin embargo, esto no se ha demostrado, sobre todo porque esto iría en contra de teorías científicas probadas, como la ley de masas; que establece que que las velocidades de las reacciones químicas son proporcionales a las concentraciones de los reactivos.  

    Se demuestra que el agua no forma estructuras ordenadas que duren más de femtosegundos – y precisamente lo que los homeópatas dicen es que la forma de las moléculas quedan de alguna manera impresas en la estructura de las moléculas de agua.

    Conclusión del estudio del Dr. Teixeira

    Pero… ¿qué dicen los ensayos clínicos?

    Resulta fácil entender por qué la homeopatía no cumple con los criterios científicos para tener una acción farmacológica, pero es importante realizar estudios clínicos, es decir, en personas; para comprobar su efecto.

    Lo primero que hay que entender es cómo funcionan estos estudios clínicos. Se trata de comparar dos grupos homogéneos, uno será tratado con homeopatía y otro será tratado con un placebo. (Un placebo es un preparado – que normalmente es lo más parecido posible en cuanto a aspectos físicos al preparado que se está estudiando – que no posee un ingrediente activo, por lo tanto se utiliza como control para responder a la pregunta de: ¿Es posible que el efecto obtenido por tomarme algo sea sólo un efecto por sugestión?). Cabe destacar que se utiliza en TODOS los ensayos clínicos aleatorizados, y sin este grupo placebo no se consideran estudios bien realizados.

    Una vez hemos entendido esto, podremos entender los resultados de los estudios. Por poner algunos ejemplos, en ninguno de estos tres estudios (5, 6, 7 – los puedes consultar en la bibliografía) se demuestra la eficacia de la homeopatía.

    Pero es importante recalcar que no se pueden obtener conclusiones significativas sólo mirando 1, 2 o 3 ensayos clínicos. La evidencia científica aumenta conforme aumenta el número de ensayos clínicos estudiados. Para eso están los meta-análisis. Los meta-análisis son estudios comparativos cuyo objetivo es estudiar una cantidad de ensayos clínicos mayor. En concreto, os hablaré sobre un meta-análisis que fue publicado en la Revista The Lancet en el año 2005. (Es el número 8 de la lista de bibliografía) y lo realizaron un grupo de investigación que es experto en este tipo de comparaciones.

    Según estos investigadores, no se puede negar que hay ensayos clínicos que están mal diseñados, tanto de homeopatía como de medicina. Lo que ocurre es que es difícil saber, si no te dedicas a ello, cuáles están bien realizados y cuáles no – esta es otra razón por la cual os decía que no se pueden sacar conclusiones de uno, dos o tres estudios.

    Por tanto, este meta análisis estudió los errores en el diseño de 110 ensayos clínicos (EC) de medicina y 110 EC de homeopatía , y concluye que los sesgos están presentes en ambos grupos de estudios. ¿Cuál fue el siguiente paso? Tener en cuenta SOLO los estudios BIEN REALIZADOS, de ambos grupos, así, la evidencia científica será más potente.

    ¿Cuál fue la conclusión? Teniendo en cuenta los sesgos y los errores y descartando estos estudios, sigue sin haber evidencia científica de que la homeopatía tenga un efecto superior al placebo. Es decir, que, como os he comentado al principio, los efectos clínicos que se ven en personas que consumen este tipo de pseudoterapia se deben al efecto placebo. Lo vuelvo a definir con otras palabras.

    El efecto placebo es el conjunto de síntomas que produce en una persona la administración de un placebo (supuesto medicamento o terapia) que reflejan un cambio positivo, y que no se deben a la acción directa de ninguno de estos.

    Puedes consultar tú mismo la bibliografía:

    1. Cukaci C, Freissmuth M, Mann C, Marti J, Sperl V. Against all odds-the persistent popularity of homeopathy. Wien Klin Wochenschr. 2020;132(9-10):232‐242. doi:10.1007/s00508-020-01624-x https://link.springer.com/article/10.1007/s00508-020-01624-x

    2. Teixeira J. Can water possibly have a memory? A sceptical view.Homeopathy Volume 96, Issue 3, July 2007, Pages 158-162. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1475491607000550

    3. Cowan, M., Bruner, B., Huse, N. et al. Ultrafast memory loss and energy redistribution in the hydrogen bond network of liquid H2O. Nature 434, 199–202 (2005). https://doi.org/10.1038/nature03383. https://www.nature.com/articles/nature03383#citeas

    4. Nature (2007) doi:10.1038/news070806-6 https://www.nature.com/news/2007/070806/full/070806-6.html

    5. Fernández-Llanio Comella N, Fernández Matilla M, Castellano Cuesta JA. Have complementary therapies demonstrated effectiveness in rheumatoid arthritis?. Reumatol Clin. 2016;12(3):151‐157. doi:10.1016/j.reuma.2015.10.011

    6. P. Fisher, D. L. Scott, A randomized controlled trial of homeopathy in rheumatoid arthritis, Rheumatology, Volume 40, Issue 9, September 2001, Pages 1052–1055,

    7. Paris A, Gonnet N, Chaussard C, et al. Effect of homeopathy on analgesic intake following knee ligament reconstruction: a phase III monocentre randomized placebo controlled study. Br J Clin Pharmacol. 2008;65(2):180‐187. doi:10.1111/j.1365-2125.2007.03008.x

    8. Shang A, Huwiler-Müntener K, Nartey L, et al. Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy. Lancet. 2005;366(9487):726‐732. doi:10.1016/S0140-6736(05)67177-2